Manifiesto
Por qué Dupera
Nunca he recordado un momento en mi vida en el que no estuviera diseñando. Dibujando personajes, construyendo cosas, buscando la forma de que una idea ocupara espacio en el mundo. Estudié diseño industrial y entendí que el diseño no es estética, sino la herramienta con la que se construyen soluciones que perduran.
Siempre he querido ser parte de la solución. Y desde mi punto de vista, esa solución pasa por el sector privado. Por las empresas que generan riqueza, que dan trabajo, que sostienen el territorio donde vivimos. Pero no cualquier territorio, sino este: Extremadura.
Porque lo que funciona en Barcelona no funciona aquí. La gente es diferente, el carácter es diferente, el ritmo es diferente. Y construir desde aquí, con lo que hay aquí, es lo único que tiene sentido para mí.
Mi familia es ganadera. Yo estuve en la ganadería. Aprendí a amar la tierra, los animales, esos pueblos que sostienen una economía invisible. Pero en la ganadería nunca encontré el hueco donde el diseño fuera una palanca real. Donde pudiera cambiar algo de verdad.
En el vino, sí.
El vino tiene algo que pocos sectores tienen: convicción. Nadie se mete a hacer vino porque el precio esté bien ese año. Para hacer vino hay que plantar, mimar, esperar, recoger, procesar, embotellar y confiar. Es un año entero jugándotela a una cosecha, a un etiquetado, a una decisión. La barrera de entrada es enormes. Quien hace una bodega está diciéndole al mundo que sus hijos también van a ser bodegueros.
Eso es Extremadura. Ese compromiso con lo que se construye despacio y para que dure.
Yo quiero ayudar a que esos proyectos sean rentables. A que pasen de padres a hijos no por obligación, sino porque el negocio funciona. A que una bodega que hace buen vino deje de depender de quien le quiera comprar el caldo a granel y empiece a construir sus propios clientes, su propia marca, su propio camino.
Eso es DUPERA. Diseño como convicción. Estrategia como herramienta. Territorio como razón.
— José Pedro
